martes, 25 de octubre de 2016

Algunos días son tristes


Algunos días son tristes.
Tristes como… una tarde de domingo,
un abrazo ausente,
una mirada perdida… esperando ser encontrada.

Tristes como un paisaje sin horizonte,
un niño perdido,
un perro abandonado,
un expatriado sin bandera,
una casa vacía.

Tristes como una promesa incumplida,
un amor caduco,
la despedida en un andén,
un día de niebla en febrero.

Si, algunos días son tristes.

Tristes como un sabor olvidado,
los amigos ausentes,
un teléfono mudo,
una expectativa golpeada por la realidad,
comer sólo en un restaurante,
dos entradas de cine… una butaca vacía,
una búsqueda estéril,
un amor imposible.

Lo confieso. Algunos días…son tristes, 
como una flor marchita,
el final del verano,
los sueños sin cumplir,
la ausencia de sueños,
una navidad sin niños,
la vida sin una madre…

Tristes como un desencuentro,
un desprecio, 
una decepción,
una mentira piadosa,
una mentira.

Tristes como un teatro vacío,
una fiesta sin invitados,
una librería cerrada,
el final de un viaje,
las palabras que no quise decir…
…las palabras que callaste.

Algunos días…. son tristes.
Pero sólo algunos.





martes, 24 de febrero de 2015

Llegará



Llegará.
Pero no todavía.
Espera a que  todos los cristales queden derretidos
por los suspiros de los que la esperan.
Prepara su viaje,
transitando entre la niebla,
rozando los brazos desnudos de los árboles.
Acaricia paciente las frías mañanas
y susurra en la noche los versos
que han de encender un nuevo amanecer.

Llegará,
con promesas de rocío preñado de esperanzas.
Pero no todavía.
Auyentará con su mirada
las nubes que duermen sobre la tierra.
La vestirá de verde con sus lágrimas,
gotas de vida que harán renacer sus sueños.

Llegará.
Su amante de bruma y escarcha
ya espera su cálido abrazo,
una muerte fértil con cada brote de sus besos.

Pero no todavía.

domingo, 4 de mayo de 2014

Maternidad


Cómo pudo mi vientre
albergar tanta poesía.
Los versos más perfectos
escritos en tus ojitos
y tus pequeñas manos,
llenas de esperanza.

Cómo pudo mi cuerpo
alimentar el tuyo
haciendo pasar tanto amor
por ese delgado cordón;
el que me ató para siempre a ti,
el que sostiene mi valor
para protegerte con mi vida.

Y cómo pude sentir en mi interior
la luna y el sol,
las estrellas y todas las olas del mar,
ese océano fértil que te hizo crecer.

Cómo dos fragancias tan distintas
formaron en mi interior
la flor más hermosa,
la que hará con su sonrisa
que siempre sea primavera.

Cómo me fue concedido este don
que me acerca tanto a mi creador.

Acaso hay mayor privilegio…

miércoles, 19 de marzo de 2014

La torre















Para ser padre has de transformarte en torre.
Una torre de defensa donde poder cobijarse,
sabiendo que recibirá en sus piedras
los golpes y ofensas de cualquier enemigo,
soportará con valentía y honor cualquier sufrimiento
que sus fuertes paredes puedan evitar.
En su interior habita un dragón
que protege y divierte a escuderos y princesas,
que se transforma en sabio mago
que con paciencia y amor enseña y corrige a su aprendiz.
También es rey y siervo a la vez,
y no se sabe si es más rey por su condición siervo
o mejor siervo por su condición de rey.
Algún día se alejarán de la torre
para peregrinar solos en tierras desconocidas.
Y añoraran las fuertes paredes de piedra,
recordarán las sabias palabras del mago
y anhelaran los abrazos del rey.
Entonces miraran a lo lejos y al ver su torre en el horizonte,
sabrán que allí está su hogar.


miércoles, 12 de febrero de 2014

El secreto















Si encuentras el secreto de nuestros momentos,
búscame y susurrarme al alma
los versos que encienden nuestra noche.
Pero búscame como si no me esperaras,
como si fuera esa lluvia húmeda y cálida
que solo pertenece a los primeros días del otoño,
esos que sostienen las palabras silenciosas
de nuestros encuentros.

Y cuando me encuentres
estrechame en tus anhelos,
tus esperanzas, tus sueños…,
con el abrazo cómplice de mis pensamientos.

Susurrarme entonces el secreto,
ese que se alimenta con nuestras miradas
y las risas de la confianza,
ese que mantiene unidas nuestras almas.

jueves, 16 de enero de 2014

Aquel atardecer














Reconocí tus ojos aquella tarde de tibio reposo.
Y conocí tus manos acariciando el atardecer
dormido sobre mis piernas.

Supe que eras tú
por el silencio y el bullicio de tus abrazos,
por ese “te quiero”
que se quedaba corto ante tu mirada,
esa que me decía
lo mucho que la vida nos ha enseñado,
las lágrimas y las risas
que nos han hecho fuertes y débiles.

En esa fragilidad
que provoca depender de todos y de nadie,
comprendí la rotundidad del “te quiero”,
de las caricias tiernas,
de los abrazos seguros,
de tu mirada sublime.
Entendí por fin, que los lazos que nos unen
se fueron anudando con la fuerza de la tormenta.

Reconocí tus ojos esa tarde incierta y triste…
Y conocí tus manos acariciando mi piel,
aquel atardecer.

miércoles, 8 de enero de 2014

Una muñeca vestida de azul


Tengo una muñeca vestida de azul. Su pelo es blanco y fino como rayos de luna, siempre pide que le haga una trenza. Y sus manos temblorosas son como la tierra de un campo de labranza. Me gusta vestirla de azul porque sus ojos se encienden, aunque sigue pareciendo tan frágil como una mariposa de papel. Mientras me observa divertida le anuncio mi nombre. Quizás hoy me reconozca.