miércoles, 8 de enero de 2014

Una muñeca vestida de azul


Tengo una muñeca vestida de azul. Su pelo es blanco y fino como rayos de luna, siempre pide que le haga una trenza. Y sus manos temblorosas son como la tierra de un campo de labranza. Me gusta vestirla de azul porque sus ojos se encienden, aunque sigue pareciendo tan frágil como una mariposa de papel. Mientras me observa divertida le anuncio mi nombre. Quizás hoy me reconozca.

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